sábado, 14 de noviembre de 2015

Café amargo

Mañana despertaré
y será un día más,
similar a hoy;
sin embargo,
absolutamente todo
será diferente.
Tú ya no estarás,
y yo no te dejaré volver.
Has vuelto ya cuarenta veces,
y cuarenta y una,
no aguantaría.
Porque cada vez que vuelves,
es una vez más que te vas.
Y cada vez que te has ido,
ha sido un paso mío
hacía atrás.
Por eso te digo,
sabiendo que no me oyes,
que te quedes ahí,
donde quieras estar.
Dicho esto,
espero que mañana
me despiertes
con un café amargo
y un abrazo
más amargo todavía.