sábado, 12 de septiembre de 2015

Una herida no tiene que sangrar para ser herida

Existe.
Existe el camino,
el camino que nos lleva
a nosotros mismos.

Existe.
Existe el dolor,
el dolor que muchos
no logran ver.

Existe.
Existe el sufrimiento,
el sufrimiento invisible
que nos invade por dentro.

Es real, sí.
El hecho de que no
se vea con los ojos,
no significa que no existe.

Sí, existe esa nube gris
que te acompaña siempre,
y te llueve encima cuando quiere.

Una herida no tiene
que sangrar para ser herida.
Una cicatriz no tiene
que ser visible para ser cicatriz.
Simplemente existe.

Una herida no tiene
que sangrar para ser herida.
Una lágrima no significa
que has perdido,
sino que sigues luchando.

                                          Faun Ataya