martes, 21 de abril de 2015

Cuerda de dolor

El insomnio inesperado me pellizca el pie, del cual sale una cuerda de dolor.
La oscuridad ha llegado hace varias horas, sin embargo el sueño...el sueño se ha quedado trepando por los cerezos de los que muchos poemas hablan.
Qué desesperación, el no poder cerrar ojo sin que tu mente te haga pasar por un dolor ya vivido. A veces, duele más el revivirlo de nuevo en tu cabeza, que la situación vivida ya.
Me hace arrancarme pelos y arañarme la piel.
Desesperación, eres peor que el dolor, porque a él, ya estoy acostumbrada.
Insomnio, si fueras persona, agacharía la mirada al cruzarnos, y ni un simple "hola" de dedicaría por poner celoso al sueño. Pero desgraciadamente no lo eres. Eres eso que me hace llorar las noches y lo que me hace llorar ahora.
Eres eso que hace que me arranque las cuerdas de dolor.