miércoles, 4 de marzo de 2015

De tanto echar de menos...


Echo tanto de menos, que de tanto echar de menos, me echo de menos a mí.
Echo de menos a quien yo era hace muchos años, echo de menos a quien yo soy ahora.

Porque siento que me he estoy perdiendo o que ya me he perdido.
Siento que ya no puedo tocar el fondo del mar con los dedos de mis pies.
Siento que ya he tocado fondo.

Siento tantas cosas que de tanto sentir no sé pensar lo que siento.
Pero, por otro lado, sí sé lo que siento y pienso. Y sé que pienso demasiado.
El sentir y el pensar se mezclan.
Se hacen nudos dentro de mi, produciéndome dolores puntuales que me hacen saber que sigo estando.
Al desenlazar un nudo, se hacen dos más, porque de tanto pensar y sentir, echo de menos el dormir.
Poder dormir tranquila, sin despiertos inoportunos ni apneas insufribles.

Echo de menos poder pensar lo que siento mientras duermo tranquila sin tener nudos dolorosos.