lunes, 15 de diciembre de 2014

Querido invierno

Salgo, y todo está oscuro.
Huele a algo blanco, ¡sí!
huele a nieve.
Siento el frío en cada vena.
No me siento las manos,
y tampoco los pies.
No me puedo mover,
miro fijamente a aquel árbol,
que nunca florece;
nunca pierde sus hojas.
Querido invierno,
has llegado.