sábado, 15 de noviembre de 2014

Tercer puesto: Fran Cazorla

“Discusión”

—Hace ya algún tiempo que no hablamos.
—Lo sé. He estado muy ocupado.
—¿Ocupado en qué? ¡Estás en el paro!
—Eso no quiere decir que no haga nada.
—Ah, ¿no? ¿Y qué haces? Si puede saberse, claro.
—Cosas.
—¿Cosas? ¿Qué cosas?
—Escribir.
—¿Escribir? ¿Escribes quince horas al día?
—No.
—¿Entonces?
—¿Ves? Por esto no hablamos ya.
—¿Ahora es culpa mía?
—En cierto modo sí.
—¿En cierto modo? ¿Qué quiere decir en cierto modo?
—Que parte de culpa es tuya.
—Pues no entiendo por qué.
—Porque eres el primero que no me entiende.
—¡Claro que no te entiendo! ¡Porque no tiene sentido!
—Y tampoco crees en mí.
—Creo en lo que veo. Y no veo nada de provecho.
—Ni tú me apoyas.
—Te apoyaré cuando hagas algo que merezca la pena.
—Por eso no funciona.
—¿Y la tomas conmigo?
—Sí. Contigo me atrevo.
—¿Por eso pareces siempre enfadado?
—No lo parezco. Lo estoy.
—Peor para ti. No arreglarás nada.
—Ponte de mi lado y podré con todo.
—Sabes que no lo haré.
—Entonces creo que hemos acabado.
—Como quieras.
—Lo quiero.
—…
—Ya no soy capaz ni de hablar conmigo mismo…